4 estrategias para enfrentarte a los insultos digitales

04 noviembre 2014

Insultos digitales, trolls en las redes sociales

 

Sergio Suárez 

Escribir cara al público en blogs y redes sociales para hacer llegar lejos nuestra palabra o los proyectos de edición de libros tiene su lado oscuro. Una parte que resulta menos agradable cuando nos exponemos al escrutinio público de ocasionales lectores.

A veces, sí, el público que lee nuestras actualizaciones nos proporcionan un agradable y cálido aliento humano, pero otras se comporta como trolls digitales que, quieras o no, dejan su huella en nuestro ánimo. 

Me viene a la memoria el caso de una compañera de letras a la que un lector agresivo le acusaba del tremendo error de haber pasado por alto dos faltas de ortografía en una de las entradas de su blog literario. El comentario terminaba justificando que las incorrecciones debían ser consecuencia de un síndrome premenstrual anímicamente mal resuelto. Increíble ¿no te parece? 

Los escritores, profesionales o no, se arriesgan a sufrir este tipo de comportamientos rallanos en la agresividad, supongo que en la misma proporción que lo reciben quienes están al otro lado de la barra de un bar o de una ventanilla de atención al público. 

Sin ninguna intención de agotar las soluciones que se pueden encontrar en un manual antitrolls, te detallo cuatro maneras de tratar a un lector enfadado que te haya descolocado en tu blog o en tu perfil en redes sociales. Empiezo por el valor de la acción de ignorar: 

-La ignorancia como valor. Sí, es lo que propongo, lisa y llanamente ignorar. Lo normal entre personas educadas es el buen trato, a pesar de las diferencias de criterio que puedan surgir. Piensa que después de quejarse contigo, el individuo o 'individua' buscará una nueva presa. Por tanto, no merece la pena perder el tiempo en ese comentario y menos en esa persona tan descalificadora. 

-Explicación sin disculpa. A mí particularmente me resulta estimulante explicar mi punto de vista sobre la queja, pero, ¡ojo!, sin disculparme si creo que el 'quejoso' no tiene razón. Si hubiera lugar, desde luego que las pediría pero en un tono justo, volviendo todo al nivel del entendimiento y la comunicación personal más cercana que es el tono en el que creo. 

-Desactivar la bomba de relojería. Una contestación sin emociones, ofreciendo distancia emocional entre las quejas fuera de lugar y nuestro equilibrado punto de vista, también me funciona. Me refiero a un 'gracias por su comentario'. 

-Seguir la corriente. También se puede apostar por seguir la corriente al infractor verbal. Con ello, relativizamos su acción fuera de lugar, sin embargo, podemos ponernos a su altura. Yo particularmente no estoy de acuerdo en que esta sea una forma de proceder general, sólo me decidiría por ella en alguna que otra ocasión. Sí, con un motivo justificado. 

No sé si este comentario te ha servido para saber encarar argumentos inaceptables en tus perfiles en las redes sociales o en un blog que utilices para llevar tu palabra a otros, a tu público. Prefiero pensar, en cualquier caso, que ahora tienes otro punto de vista. 

Sergio Suárez es editor de Ebukalia.

 

Foto FCC vía Wiros.