Cervantes y el 'copypaste' de su biblioteca médica

12 noviembre 2014

Cervantes y su creación literaria en perfil médico

Cervantes y el 'copypaste' de su biblioteca médica

Sergio Suárez 

Cervantes escribió el 'Quijote' aprovechando su propia experiencia en tierras de La Mancha como recaudador de impuestos. Caminó lo indecible, y me lo imagino tomando notas de usos y costumbres y de historias locales en cada parada para reconvertirlas en argumentos atractivos para tramas literarias. 

Pero Cervantes también hizo otra importante labor como documentalista. Menos o nada conocida. Se sabe que en su casa tenía una impresionante biblioteca formada por 214 libros, muchos para la época y un número importante de ellos de temas de medicina y de cirugía. 

No hay que olvidar, además, que Miguel de Cervantes era biznieto de un bachiller médico, su hermana era lo más parecido a una enfermera y que su padre fue barbero, sangrador y cirujano, todo en uno en aquel tiempo. Cervantes conocía mucho de esos oficios. 

Digo todo esto porque en El Quijote, un título de novela imprescindible en español, hay innumerables referencias a libros y a curas médicas de oficio y populares. Rastrearlas no es difícil, rebosan en las páginas de la obra. Cervantes, en tiempos anteriores a la Wikipedia, hizo 'copypaste' con los remedios y procedimientos médicos que tenía más a mano, los de su propia biblioteca. 

Cervantes 'tira' mucho del 'Dioscórides', un tratado de medicina antigua escrito por un médico griego del siglo I que formó parte de las legiones romanas de tiempos de Nerón, de Calígula y de Claudio. 

La edición de libro de papel de Cervantes, la que tenía en su casa de Valladolid, era la comentada del también médico segoviano, Andrés Laguna (1554). Si leemos, por ejemplo una escena suelta, como aquella en la que un cura y un barbero vecinos de Don Quijote quieren quemar su biblioteca de libros de caballería, podemos ver cómo Cervantes da la receta del ruibarbo 'para purgar la demasiada cólera' [de Don Quijote]. Tal cual como la recoge el libro de Andrés Laguna. 

Cervantes habla también de los remedios de yerbas 'fríos' de los alucinógenos usados por brujas y hechiceras, exactamente tal cual aparecen en el tomo del Dioscórides. 

Laguna tal vez fuera el primer médico o cirujano que reveló una relación de provecho entre la farmacopea tradicional, las aplicaciones de yerbas y de ungüentos de brujas y hechiceras y la medicina formal. En el 'Celoso extremeño', otra obra de Cervantes, el autor habla de los beneficios terapéuticos del opio, nada menos. Y así hasta cansar. 

Ya lo decía Miguel de Unamuno, medio en serio, medio en broma, en una conferencia magistral que dio en Salamanca en 1905: "de cuantos comentadores caen sobre El Quijote, no los hay más terribles que los médicos. Al punto se meten a escudriñar hasta su terapéutica”. Desde luego tenía razón. 

Sergio Suárez es editor de Ebukalia.

 

Foto FCC vía Dr Zoidberg.