Editar memorias, lo que no debe pasársete por la cabeza

14 septiembre 2014

 Editar memorias

 

Sergio Suárez

Editar memorias con sentido común. Muchas personas tienen historias que contar a partir de sus propias experiencias vitales. Y se ponen a ello construyendo borradores de libros. Pero las memorias es un género literario que no es precisamente fácil, a pesar de lo que parece a simple vista.

 

Por lo general, se cree que nadie sabe como nosotros qué es lo importante que hay que contar, porque lo hemos vivido. Sin embargo, tan importante como los acontecimientos es la calidad literaria y generar interés. Si no hay interés, no hay lectura, y sin lectura, no hay lectores.

 

Una biografía con la que editar memorias es mitad narración, mitad ensayo personal, y hasta una novela, si sabemos dar con las claves del relato. Pero ¿podemos novelar los pasajes novelados en los que nosotros y nuestras emociones son los protagonistas?

 

Claves

 

Veamos qué claves creo que hay que tener en cuenta a la hora de escribir un libro de memorias. O qué errores hay que evitar, para ser más exactos. Media docena más una ideas. Empecemos por la tendencia de hacer terapia con las memorias.

 

-No uses tu libro de memorias como una terapia personal. Escribes el libro para una audiencia. Si lo hacemos para nosotros, dejará de tener sentido para la los lectores en la medida en que sabemos qué es qué pero los lectores no. La clave es tener en cuenta que se está compartiendo una historia. Haciendo partícipes a los lectores de una realidad. En cierta forma, hay que buscar su complicidad.

 

-No pienses en el daño que la lectura de tus memorias va a producir en el público. Si tienes que cambiar nombres y lugares, hazlo, sí, para no dañar reputaciones o entrar en conflictos legales; pero si la historia tiene su punto fuerte en cómo sucedieron determinados hechos 'sensibles', apuesta por una descripción profesional que capte, sí, el interés. Pero nunca, nunca pierdas la honestidad.

 

-No confundas editar memorias con autobiografía. No enumeres los hechos como si fuera una biografía de la Wikipedia. Ese formato, además de ser inaceptable, hará perder el interés y desfigurará la tensión argumental. Habrá hechos que no tengan interés, otros que sí, y aún algunos más que sean imprescindibles. Mezcla ese cóctel con habilidad narrativa.

 

-No seas el héroe principal. Tus memorias no tienen como objetivo encumbrarte sobre los demás mortales. El tono resultante resultaría inaguantable para el lector que no es estúpido. Tampoco te líes con las autojustificaciones y con las explicaciones enrevesadas con las que te adules a ti mismo. La sinceridad verdadera no tiene precio en un relato de memorias.

 

-Tu público no es el mundo mundial. El público al que dirigirás tu relato debe ser el que se sienta identificado con él, no todas las personas que saben leer. Si tratas de escribir para muchos tipos de personas, acabarás desdibujando tu proyecto. Créeme. Piensa en un público específico.

 

-No esperes editar memorias hasta el último momento de tus días. Sí, para iniciar la recopilación de datos. Tal vez si esperas mucho, tu memoria no sea tan buena como lo es ahora. Tu momento para escribir tus memorias es ahora. Ahora mismo.

 

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Editar memorias, lo que no debe pasarte por la cabeza.

 

Sergio Suárez es editor de Ebukalia.

 

Foto: FCC Vía Falequín.