Por sus palabras en privado los conoceréis (a los escritores)

27 noviembre 2014

Por sus palabras en privado los conoceréis (a los escritores)

 Sergio Suárez 

Por sus palabras los conoceréis. Me refiero a las palabras de los escritores, a las verdaderas, las que salieron de su voz o de su puño y letra en privado, no para recrear historias ingeniosas y de gran valor para la literatura de todos los tiempos, sino para retratarlos a ellos mismos. 

Para retratar su habilidad con las ideas y con la comunicación interpersonal. Toques de ironía, humor, sarcasmo, expresividad que hay que rastrear como destellos de su ingenio en anécdotas contenidas en cartas personales y en relatos de terceros. 

Me gustaría descubrirte dos de esos destellos de ingenio, los de Tolstói y Kipling como ejemplos de ese virtuosismo que no está al alcance del resto de los mortales y que tal vez puedas encontrar en los autores de Ebukalia, ebook editorial. 

León Tolstói

Tolstoi 

El gran León Tolstói (1828-1910) era un reconocido pacifista, un hombre contrario a la violencia, viniera de donde viniera. Siendo un rico terrateniente ruso, propuso a sus propios trabajadores liberarse de sus condiciones de esclavitud cultivando tierras que él mismo les proponía entregar. Una cesión a cambio de casi nada o nada. 

Los trabajadores, después de discutirlo, decidieron rechazar su oferta porque decían tener noticias de que el Gobierno ruso aún les entregaría más tierras y de mayor tamaño para cultivar que las parcelas que les ofrecía el amo Tolstói. Al final el Gobierno no dio nada y la liberación de la cuasi esclavitud fue papel mojado. Esta historia de liberación acabó así como el rosario de la aurora. Así era Tolstói de comprometido con la pobreza y la violencia que se deriva de ella. 

Para impulsar sus ideas, el escritor dio conferencias públicas. En una de ellas uno de los asistentes que quería meterlo en un aprieto alrededor de sus argumentos sobre la no violencia le preguntó qué se podría hacer en el caso de que una persona fuera atacada por un tigre ¿defenderse y matarlo o dejarse matar por el animal?, preguntó a Tolstói. La respuesta de Tolstói fue un 'no se preocupe, nunca sucederá en los bosques rusos porque no hay tigres en ellos'. 

Rudyard Kipling (1865-1936), el autor indiobritánico de 'El Libro de la Selva' y de tantas otras novelas populares de aventuras del siglo XIX descubrió para su sorpresa que un periódico había publicado la noticia de su muerte. Con gran ingenio escribió al director una carta en la que le decía: 'Acabo de leer [en su periódico] que estoy muerto. No se olvide de darme de baja en su lista de suscriptores'. Fina ironía. 

Por sus palabras en privado los conoceréis (a los escritores).

Sergio Suárez es editor de Ebukalia, libros online. 

 

Fotos vía Heineman y Inevercry.